Lesión medular completa o incompleta: ¿qué significa y por qué es importante?

Cuando una persona sufre una lesión medular, una de las primeras cuestiones que aparecen es cuál puede ser su evolución. Para orientarnos, no solo importa conocer a qué nivel se ha producido la lesión, sino también saber cuánta función sensitiva y motora se conserva por debajo de ese nivel.

Aquí aparece una de las principales distinciones dentro de la lesión medular: completa o incompleta.

Esta clasificación aporta información muy relevante sobre el pronóstico y el potencial de recuperación funcional. Para entenderla, primero debemos conocer cómo se realiza la valoración neurológica de una lesión medular.

La escala ASIA: ¿cómo se clasifica una lesión medular?

La exploración neurológica se realiza siguiendo los Estándares Internacionales para la Clasificación Neurológica de la Lesión Medular, desarrollados por la American Spinal Injury Association (ASIA).

Durante esta exploración se valoran principalmente dos aspectos:

La función sensitiva, comprobando la capacidad de la persona para percibir el tacto ligero (algodón) y el pinchazo en diferentes puntos de ambos lados del cuerpo.

La función motora, valorando la fuerza de una serie de músculos clave y puntuándola de 0 a 5, desde la ausencia de contracción muscular hasta un movimiento completo contra resistencia.

Esta exploración permite establecer el nivel neurológico de la lesión y clasificar el grado de afectación mediante la ASIA Impairment Scale.

¿Qué significa el nivel neurológico de la lesión?

El nivel neurológico de la lesión corresponde al segmento más bajo de la médula espinal en el que la función sensitiva y motora se conserva normal en ambos lados, siguiendo los criterios establecidos por la clasificación.

Es importante tener en cuenta dos aspectos que generan confusión con frecuencia:

  • El nivel neurológico no tiene por qué coincidir con el nivel vertebral de la lesión. Una fractura o lesión estructural localizada, por ejemplo, en una determinada vértebra no implica necesariamente que ese sea también el nivel neurológico. Son conceptos diferentes: uno describe la localización anatómica de la lesión en la columna vertebral y el otro, el resultado de la exploración neurológica.
  • Además, el nivel neurológico se expresa mediante un único segmento medular: C7, T10, L2, etc. Por tanto, expresiones como “nivel neurológico C7-C8” no son correctas, ya que no corresponden a la forma de establecer el nivel neurológico según la clasificación ASIA. Sí pueden existir diferencias entre los niveles sensitivos y motores de cada lado durante la exploración, pero el nivel neurológico final es único.

El mismo nivel de lesión puede significar situaciones muy diferentes

Por ejemplo, dos personas pueden presentar una lesión medular con un nivel neurológico C7, pero tener una situación funcional y un pronóstico muy diferentes:

C7 ASIA A: se trata de una lesión completa. No existe preservación sensitiva ni motora sacra en S4-S5. Aunque el nivel neurológico sea C7, no existe la preservación por debajo de la lesión necesaria para clasificarla como incompleta.

C7 ASIA D: se trata de una lesión motora incompleta. Existe preservación motora por debajo del nivel neurológico y al menos la mitad de los músculos clave situados por debajo de C7 presentan una fuerza de 3/5 o superior.

Por tanto, decir únicamente que una persona tiene una “lesión C7” aporta información insuficiente. Una persona con lesión medular C7 ASIA A y otra con C7 ASIA D comparten el mismo nivel neurológico, pero la cantidad de función conservada por debajo de la lesión es muy diferente y, con ella, también lo son generalmente las posibilidades funcionales y el pronóstico de recuperación.

¿Qué diferencia una lesión completa de una incompleta?

Uno de los aspectos fundamentales de esta clasificación es comprobar si existe preservación sacra, es decir, si se conserva función sensitiva o motora en los segmentos sacros más bajos, S4-S5.

Para valorar la función sensitiva se comprueba la percepción del tacto ligero y el pinchazo en la zona perianal, así como la percepción de presión anal profunda. También se valora la presencia de contracción anal voluntaria.

La existencia o ausencia de esta preservación es fundamental para determinar si estamos ante una lesión completa o incompleta.

ASIA A — Lesión completa

No existe preservación de la función sensitiva ni motora en los segmentos sacros S4-S5.

Es importante aclarar que hablar de lesión completa no significa necesariamente que la médula esté físicamente seccionada por completo. El término hace referencia a los resultados de la exploración neurológica y, concretamente, a la ausencia de preservación sacra.

ASIA B — Lesión sensitiva incompleta

Se conserva función sensitiva en los segmentos sacros S4-S5, que puede detectarse mediante la percepción de presión anal profunda o mediante la sensibilidad al tacto ligero o al pinchazo en la zona perianal, pero no se cumplen los criterios de preservación motora necesarios para considerarla una lesión motora incompleta.

ASIA C — Lesión motora incompleta

Existe preservación de función motora por debajo del nivel neurológico de la lesión y se cumplen los criterios establecidos para considerarla una lesión motora incompleta.

En una ASIA C, menos de la mitad de los músculos clave situados por debajo del nivel neurológico de la lesión presentan una fuerza de 3/5 o superior.

Una puntuación de 3/5 significa que la persona es capaz de realizar el movimiento completo contra la gravedad.

ASIA D — Lesión motora incompleta

También existe preservación motora por debajo del nivel neurológico, pero la función conservada es mayor.

En este caso, al menos la mitad de los músculos clave situados por debajo del nivel neurológico presentan una fuerza de 3/5 o superior.

ASIA E — Función sensitiva y motora normal

La exploración de la función sensitiva y motora es normal según los criterios de la escala en una persona que previamente presentaba déficits derivados de una lesión medular.

¿Por qué es tan importante saber si la lesión es completa o incompleta?

La clasificación ASIA aporta información muy relevante para orientar el pronóstico y el potencial de recuperación funcional.

No basta con saber, por ejemplo, que una persona presenta una lesión cervical o torácica. Dos personas con un nivel neurológico similar pueden presentar capacidades y evoluciones muy diferentes dependiendo de cuánta función se conserve por debajo de la lesión.

Para hacernos una idea, una persona con una lesión C7 ASIA D conserva actividad motora voluntaria por debajo del nivel de la lesión y puede presentar potencial para recuperar una marcha funcional. En cambio, una persona que permanece clasificada como C7 ASIA A presenta una lesión neurológicamente completa y no dispone de la función motora voluntaria por debajo de la lesión necesaria para recuperar una marcha funcional mediante recuperación neurológica. Esta diferencia ilustra por qué conocer únicamente el nivel de la lesión —C7 en ambos casos— no permite establecer el pronóstico funcional: el grado de preservación neurológica es determinante.

En términos generales, cuanto más incompleta es la lesión y mayor es la actividad motora voluntaria conservada por debajo del nivel neurológico, más favorable tiende a ser el pronóstico de recuperación funcional.

Por este motivo, conocer el carácter completo o incompleto y el grado AIS puede aportar información pronóstica incluso más relevante que conocer de forma aislada el nivel neurológico de la lesión.

La clasificación ASIA no determina el futuro

Esto no significa que podamos conocer la evolución de una persona únicamente viendo una letra de la escala ASIA. Una clasificación no determina el futuro de una persona.

La edad, el estado general de salud, las características de la lesión, las complicaciones asociadas, el tiempo de evolución, el apoyo que recibe la persona, la propia iniciativa y motivación y otros muchos factores también pueden condicionar el proceso de recuperación.

Recuperarse no significa únicamente recuperar lo perdido

Cuando hablamos de recuperación tras una lesión medular existe otro concepto especialmente importante:

Recuperarse no consiste únicamente en recuperar las funciones que se han perdido.

La rehabilitación también consiste en aprender a utilizar de la mejor manera posible aquellas capacidades que permanecen, desarrollar nuevas estrategias, mejorar la fuerza y la capacidad física, utilizar productos de apoyo adecuados y encontrar otras formas de realizar las actividades importantes para cada persona.

Conseguir una transferencia más independiente, desplazarse con mayor autonomía, necesitar menos ayuda en una actividad cotidiana o poder volver a participar en una actividad significativa también son avances funcionales importantes.

El camino puede ser largo y diferente para cada persona. Seguir trabajando, adaptándose y buscando la mayor autonomía posible también forma parte del proceso de recuperación.

En Neurolar trabajamos con objetivos individualizados, buscando aprovechar al máximo el potencial y las capacidades de cada persona y orientando la rehabilitación hacia aquello que realmente es importante en su día a día.

Si tú o alguien cercano convive con una lesión medular y quieres conocer cómo podemos ayudarte, contacta con nosotros para realizar una valoración individualizada.